Categorías
Economía

Repercusión de la legalización del aborto para la economía y la sociedad


Si la economía debe estar entre las razones de un gobierno para legalizar el aborto es un tema aparte, quieras o no repercutirá en el mercado y la sociedad, y lo que analizaremos a continuación va a ser sus efectos positivos y negativos objetivamente, tú tendrás la última palabra.

El aborto clandestino genera una gran cantidad de externalidades negativas en materia económica. Y a pesar de que los planteamientos éticos pueden ser un buen debate, no es la cuestión en estos párrafos, partiremos del escenario en que la legalización del aborto ya es un hecho.

Tendremos tres paradigmas distintos en los que se podría coincidir en algunos factores sociales pero discrepar bastante en el mercado y las finanzas. El primero tiene que ver con la legalización para entes privados, el segundo con el monopolio estatal, y el tercero, muy breve, con una administración mixta.


La disponibilidad para el sector privado generará altos ingresos a los hospitales, ya que reconocen la alta necesidad de sus clientes en su deseo de abortar, y elevan los precios a ese nivel en el que a duras penas les pueden adquirir el servicio. Ese dinero es utilizado en empleabilidad, que favorece en las operaciones del hospital y macroeconómicamente disminuye la tasa de desempleo, por lo menos para ese sector. También puede llegar a ser invertido en capital, y los servicios del hospital pueden ser mayores. Sin duda, la industria sanitaria tendrá tasas de crecimiento altas y positivas.

Socialmente, si bien para la clase media y alta no será muy complicado costear algo como eso, los pobres lo tendrán muy restringido en sus ingresos, y son los que más se reproducen entre las clases sociales, podríamos terminar con una crisis en la que los pobres se expandan y conforme mayor sea el ingreso menor la densidad poblacional.

Un hijo tiende a ser una carga económica y no deseado tiene propensión a tener daños psicológicos que repercuten en delincuencia o implicación con las drogas.

Con el monopolio estatal el ingreso para el sector sanitario no será necesariamente positivo, todo dependerá de los intereses del gobierno en reducir el déficit con la política fiscal, ya que el dinero recaudado por impuestos será el utilizado en capital productivo y sueldos médicos.

La estrategia política que argumenta la necesidad de instituciones sanitarias públicas es el bajo precio de los servicios, con lo que, Ceteris Paribus (manteniendo lo demás constante), tiende a repercutir en un déficit en permanente crecimiento, en inflación para lo que necesitan para financiarse, y con esto último la devaluación de la moneda y efectos negativos para la producción nacional.

Los bajos precios, si bien destruyen la economía desde mediano plazo, favorecen a las familias más sexualmente activas e imprudentes, si y solo si los costes de las nuevas tasas impositivas, de haberlas renovado, no superan los posibles costes que habrían tenido de haber parido críos.

Ha de pasar si el gobierno oferta junto a las instituciones privadas que la carga del Estado ante la demanda será menor. Desde una perspectiva lógica, que no debemos de suponer que obligatoriamente tendrá el gobierno, se orientará a la clase baja. El déficit no habría de ser tan elevado y la política fiscal capaz es cariñosa. Se mantiene la ventaja del crecimiento de ingresos en el sector, debido a que el razonamiento de la clase media y alta es demandar de los hospitales privados ante la evidente saturación de las sedes públicas.

Se ha demostrado con datos históricos que los costes para la realización de abortos son menores que los que se hubiesen emitido en seguridad social, es un punto a favor para lo que respecta el problema deficitario.

En cuanto a la disminución de la tasa de crecimiento de la población, dentro de los tres paradigmas, si bien se está disminuyendo a corto plazo la cantidad de consumidores que no laburan y contribuyen en la economía, a largo plazo se reduce la cantidad de gente que hubiesen contribuido produciendo bienes y servicios.

Junto a esto último, una gran cantidad de mujeres que debido a la nueva responsabilidad no logran terminar sus estudios o buscar y mantener un buen empleo así como el avance de su carrera, podrían beneficiarse de la posibilidad de evitar tener hijos aún teniendo sexo sin prudencia.

Los ingresos que de tener más niños en el país se pudieron haber destinado a bienes básicos y no mucho más, ahora dan para demandar bienes de mayor coste y activar más empresas en los respectivos sectores demandados, y esto junto a todos los beneficios macroeconómicos que genera el aumento del ahorro en la sociedad.

Para más artículos de análisis económico y de actualidad política, sigue nuestro blog Freeconomics.

Categorías
Economía

Pensamiento económico de Santo Tomás de Aquino

Tomás de Aquino (1224/1225-1274) fue un teólogo y filósofo católico considerado el principal representante de la escolástica y autor de la Summa Theologica. Desarrollo su sistema filosófico basándose en los escritos de Aristoteles.

Santo Tomás, al intentar conciliar la doctrina religiosa, la propiedad privada y la actividad económica, tuvo que tener en cuenta numerosas citas bíblicas que condenaban la propiedad privada, la riqueza y la búsqueda del beneficio. Basándose en el Nuevo Testamento, los primeros cristianos pensaban que la propiedad comunitaria era más acorde con la ley natural (la ley natural es “nada más que la participación de la criatura racional en la ley eterna” S. The I-II 94) y que la propiedad privada no se ajustaba a la misma. Por lo tanto, las primeras sociedades cristianas,
inspiradas en Cristo y sus apóstoles, eran comunitarias. Pero los primeros autores escolásticos llevaban mucho tiempo tratando de demostrar que no era incompatible con las enseñanzas cristianas la propiedad privada. En el siglo XIII, Santo Tomás de Aquino, adaptando el pensamiento
aristotélico a su propio sistema filosófico y fue capaz de argumentar que la propiedad privada no era contraria a la ley natural.

Aunque afirmaba que en la ley natural toda la propiedad es comunitaria:
«Ningún hombre tiene originariamente un derecho sobre una cosa determinada, pero todos la tienen sobre todos los bienes» (II-II, q. 57, a.3)

Sostenía que el crecimiento de la propiedad privada no era contrario a la ley natural, sino que era complementaria.
Santo Tomás sostenía que estar desnudo era conforme a la ley natural y que la ropa era una añadidura a la ley natural y que esta beneficiaba al hombre. El razonamiento era el mismo en el caso de la propiedad privada.

«Podríamos decir que el que el hombre esté desnudo es acorde con la ley natural, porque la
naturaleza no le dio ropa, pero el arte la inventó. En este sentido, se dice que la propiedad de todas las cosas (…) es acorde con la ley natural, a saber, porque la distinción de la propiedad (…) no fue realizada por la naturaleza sino ideada por la razón humana en beneficio de la vida humano» (Summa Theologica, I-II, Q. 94)

A Santo Tomás de Aquino también le interesaba el precio de los bienes. A diferencia de los
economistas modernos, no trataba de comprender el papel que desempeñan en la asignación de los recursos escasos sino desde la ética. El precio justo para santo Tomás es aquel que surge en el mercado sin coerción ni fraude:

«El que en un determinado momento se puede obtener de los compradores asumiendo un conocimiento común y en ausencia de cualquier fraude y coerción» (Summa theologica, II, ii, qu. 77, a)

Este llamado fraude por el Santo es (entre otras cosas) la información asimétrica que puede existir en un intercambio:

«Si, por ofrecerle una cosa defectuosa, a causa de sus defectos, puede acarrearle perjuicio o riesgo. Hay perjuicio, en efecto, si por tal defecto la mercancía que se saca a la venta resulta de menor valor, pero el vendedor nada rebaja de su precio en atención al defecto. Hay riesgo, sin embargo, si, a causa de aquel defecto, el uso de la cosa se vuelve difícil o nocivo; por ejemplo, si uno vende a otro un caballo cojo por un caballo corredor, o una casa ruinosa por una sólida, o alimento podrido o envenenado por alimento bueno. Por consiguiente, si tales defectos están ocultos y el vendedor no los revela, será ilícita y fraudulenta la venta, y el vendedor estará obligado a reparar el daño» (Suma teológica, II-IIae- c77)

 

Plantea que es posible desarrollar una actividad económica sin pecar (II-IIae – Cuestión 77, art 4) y enumera las usuales restricciones: no de parte de eclesiásticos, no en festividades, sin fraude, sin contratos ilícitos.

Mientras muchos autores escolásticos anteriores habían afirmado que el «precio justo» estaba determinado por los costos de producción, Tomás de Aquino veía que el precio no estaba en el objeto, sino que surgía de la utilidad.

También veía injusto el interés argumentando que el prestatario debe pagar dos veces por el mismo bien, por un lado el interés y por el otro el dinero que ha utilizado.

«Responderemos, que recibir interés (usuram) por el dinero prestado es en
sí, injusto: porque se vende lo que no existe, por lo cual manifiestamente se constituye una desigualdad, que es contraria a la justicia,Para evidenciar esto, debe saberse que hay ciertas cosas, cuyo uso es la consunción de las mismas, al modo que
consumimos el vino usando de él para la bebida y el trigo para la comida»

 

 

Bibliografía:
L’economia in
Tommaso d’Aquino, Odd Langholm
Historia del pensamiento económico, Colander
El interés y la usura
Martínez, Eduardo Antonio
(1963)

Categorías
Economía

¿Puede haber inflación aún sin banco central e impresión monetaria?

La teoría monetarista nos indica que un aumento de la masa monetaria genera inflación en la misma proporción. Esto conlleva la devaluación de la moneda, pérdida del poder adquisitivo, errores en estimaciones de los agentes económicos, y un caos que el sistema moderno ha santificado.

Los aficionados al tema tienden a echar la culpa al Banco Central y su impresión desmesurada, sin tener en cuenta que bien Keynes profesaba que la creación de dinero es endógena. ¿Qué quiere decir esto? No solo que la recepción del dinero impreso por el Banco Central es decidido por los bancos comerciales, así como su circulación en la economía, sino que aún sin impresión los bancos comerciales se encargan de crear dinero a través del crédito.

Solo es necesario un pequeño depósito en los bancos comerciales, para que estos empiecen a emitir préstamos totalizados en la misma cuantía del depósito a quien le plazca, sin tener el respaldo real de la cantidad de dinero emitido. Ejemplificando, un banco con 3mil dólares depositados por un cliente, puede dar préstamos con un total de 3mil dólares, así quedándose sin respaldo real del dinero del que el primer cliente es dueño y aún dispone en su cuenta bancaria.

No hay que ser brillante para identificar que esto origina un aumento en la masa monetaria, que no depende de una impresión con antelación.

Irving Fisher, de los más influyentes pensadores de la escuela monetaria.

La pregunta que nos surge entonces es: ¿Puede haber inflación sin impresión monetaria?.

A diferencia de los objetivos principales del banco central, los bancos comerciales desean que se les devuelva el capital que prestaron sumado a los intereses acordados. Por lo que los préstamos siempre serán concedidos a quienes ellos consideran que pueden retribuirlos. En pocas palabras, el prestatario ha de producir en el plazo indicado la cantidad que el banco solicita para no obtener consecuencias de mayor gravedad, lo que nos revela que el dinero emitido por los bancos comerciales va a estar sustentado en producción durante su circulación.

Y si está respaldado en producción (activos, bienes y servicios), tal como nos expone la fórmula MV = QP, siendo M la masa monetaria, P el valor monetario de los bienes y servicios y Q el nivel de producción, y suponiendo V, la velocidad de circulación, constante, no ha de generarse inflación. A pesar de que esta fórmula expuesta por Fisher (al que tenemos en portada) fue hecha para evidenciar la necesidad de la banca central, cuyos argumentos repasaremos en otro artículo, nos ilustra cómo funciona la economía de una manera simplificada.

Sin embargo, ¿es imposible que exista inflación en una economía sin banca central?.

Como bien se analizó, solo es imposible que surja inflación mientras el capital concedido sea respaldado durante su circulación. Con lo que podemos concluir que una falla en las estimaciones de los bancos comerciales en sus prestatarios, de magnitudes significativas, puede repercutir en un aumento de la masa monetaria sin respaldo productivo. Puede generar inflación.

Ahora, bien, es muy poco probable que esto ocurra, y aún con la posibilidad continúa siendo más confiable la mera creación a partir del crédito que la impresión de la banca central si el objetivo es evitar la inflación.

¿Qué se debe hacer al respecto?

    Sobre este punto surge el debate principal de las diversas escuelas de pensamiento económico. Pero para no extendernos más de lo necesario, nos limitaremos a exponer las dos más destacadas perspectivas.

La Escuela de Chicago, o monetarista, con las ideas de Fisher sugiere la necesidad del control de la oferta monetaria, donde los inconvenientes monetarios se solucionan con las operaciones de mercado abierto, que es un sistema que consiste básicamente en la inyección y retiro de billetes por parte de la banca central a los bancos comerciales, lo que principalmente obliga a los bancos comerciales a asegurar una cantidad de dinero real al menos proporcional a la cantidad que tienen endeudada con el gobierno, y además arregla los problemas derivados de las imprudencias en los agentes económicos.

La Escuela Austriaca, si bien no todos sus seguidores si muchos influyentes, sugiere la obligación de mantener coeficientes de caja de 100 por cien, anclado a la supresión de la banca central. Se contraargumenta con la posibilidad de deflación a largo plazo, pero los austriacos proponen alternativas monetarias para solucionarlo.

Y para finalizar el artículo, dejaré una cita al economista Daniel Lacalle en su análisis sobre el tema:

  «Cuando los bancos privados crean dinero mediante préstamos, ese dinero está siempre respaldado por una garantía en bienes, servicios o activos. Estos últimos pueden perder valor y dejar de ser rentables, pero el sistema de crédito no crea dinero por arte de magia. Ése no es el caso de los gobiernos».

Diseña un sitio como este con WordPress.com
Comenzar